El error de pensar con nuestro bolsillo

 

 

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Uno de los más grandes errores que cometemos quienes cotizamos trabajos a clientes, todos los días, es lo que se llama “pensar con el bolsillo”.

Esto es muy frecuente entre nosotros los técnicos.

Cuanto más inexperto somos, más dudamos en colocar un precio en el momento de presupuestar un trabajo.

Si nuestro ánimo está bien, porque tenemos trabajos tomados, no dudamos en colocar el precio que nos parece correcto. Si hemos tomado trabajos con precios altos y que nos dejan un buen margen de ganancia, solemos pensar: “La gente tiene dinero, la situación está muy bien, y el precio que debo seguir pasando tiene que ser alto”

Pero por el contrario cuando nuestro estado de ánimo no es bueno, porque nos rechazaron alguna cotización, allí nos entra la duda.

 

Nuestra mente comienza a decirnos que la situación es mala, que la gente no tiene trabajo ni dinero, y entonces tocamos nuestro bolsillo y corroboramos…”la situación está mal” debo bajar el precio”

Y ese es un espiral del que es difícil salir. “bajo el precio- sigo sin tomar trabajos – miro mi bolsillo- bajo el precio – sigo sin tomar trabajo- miro mi bolsillo – bajo el precio –tomo un trabajo y no me sirve la rentabilidad que me deja ese trabajo. Resultado final depresión.

 

No estoy diciendo que las situaciones externas no condicionen los precios del mercado y haya que adaptarlos en cierta forma, sino que el mayor condicionante del precio que fijemos es una cuestión mental.

Si estoy de ánimo y tengo varios trabajos en vista, no me asusta poner precios, pero si estoy con los bolsillos flacos, dudo en colocar un precio.

Los estados de ánimo son fundamentales pueden subir o bajar y eso lo debemos manejar nosotros.

 

La gente que tiene dinero sigue estando. La gente que necesita colocar un sistema de alarma sigue estando. No es verdad que no coloquen un sistema de alarma porque no tienen dinero, y te lo justificaré. (Por supuesto que a quien no le alcanza para comer o vestirse, no le venderás un sistema de alarma)

 

Pero como se explica entonces, que alguien puede comprar un celular costosísimo, casi como un sistema de alarma completo y no puede instalar un sistema de seguridad…

 

Como se explica que aquel cliente que visitaste y te dijo que no podía instalar un sistema de alarma por su “alto costo”, al día siguiente escuchó que le robaban a su vecino e instantáneamente instaló un sistema de alarma.

O sea el dinero para hacerlo siempre estuvo, o en todo caso se consiguió rapidamente.

 

Por eso, que el estado de tu bolsillo no te condicione cuando tengas que hablar con un cliente para venderle tu trabajo. Pon toda tu energía para ir con el estado de ánimo lo más alto posible.

 

 

hombre soñando feliz

Comienza a sonreír como si tuvieras trabajo por tres meses, habla con la seguridad del que tiene su vida resuelta.

No es tan fácil. ¿Pero que es fácil en la vida?

Es uno de los trabajos más importantes que debemos hacer. Tan importante como programar un sistema, es programar nuestra mente. Estar bien o mal es una decisión interna.

 

 

Hay un dicho que reza: “Nadie puede hacerte sentir mal si tu no se lo permites”

Yo agregaría, permítete sentirte bien, practícalo, entrena a tu mente a sentirse bien y ese bienestar desborda fuera tuyo y contagia a los demás.

 

Yo sé que a una “mente técnica” esto puede parecerte raro e inclusive efímero. Pero puedo asegurarte que es tan o más importante que tu habilidad para instalar.

Y hace la diferencia…

 

Un gran abrazo

Marcelo Giles

http://cursoinstalaciondealarmas.com/curso

 

Me gustaría saber tu comentario. ¿Que sientes?

One Response Comment

  • Marvin Bolaños Torres  julio 24, 2017 at 5:38 am

    Totalmente de acuerdo, a mi me ha pasado, cuando estoy quebrado a veces termino pensado que prefiero ganarme un poco de dinero que un montón de nada, el problema es que si acostumbras al cliente, después cuando le cobres lo justo, pensara que le estas cobrando muy caro, lo mejor es practicarlo, entrena la mente a sentirse bien y a dejar el miedo a cobrar lo justo.
    Saludos,

    Responder

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